El pelo tiene una sustancia llamada melanina
que es la que le da color. Cuando se aplica
un rayo láser o luz pulsada intensa a una
determinada intensidad, la melanina absorbe
la energía calorífica del rayo y la conduce
al folículo piloso, destruyéndolo.
El láser es un haz de luz monocromática,
unidireccional y coherente. La luz pulsada
es policromática, polidireccional y no
coherente. lo que permite el uso de filtros
para programar una serie de parámetros
diferentes según el tipo de pelo y piel. Es,
pues, más adaptable y es por esto que los
resultados obtenidos son mejores que con el
uso exclusivo del láser.
El tratamiento no puede considerarse
doloroso. A las personas de una sensibilidad
excesiva se les aplica frío local, lo que
reduce considerablemente las posibles
molestias.
Embarazo o lactancia, herpes simple,
tratamientos médicos fotosensibilizantes,
erosiones o alteraciones de la piel,
cicatrices queloideas y procesos malignos.
La fotodepilación induce una reducción en la
cantidad y en el grosor del pelo. Este es un
hecho que ya se ha demostrado amplia y
científicamente. A lo largo de un año
en el que se realicen de 6 a 9 sesiones, el
pelo se verá reducido en un 80 ó 90%
aproximadamente, quedando simplemente una
pelusa fina apenas perceptible. Sin embargo,
en vista de que persiste una actividad
celular regeneradora en la que influyen
varios factores, como los hormonales,
(menopausia, embarazo, alteraciones y
tratamientos hormonales, estrés, etc.)
hereditarios y otros, es recomendable
realizar alguna sesión de mantenimiento al
año.
Los efectos secundarios son leves y por la
mayor parte indican que el tratamiento está
surtiendo efecto. Por ejemplo:
-
Edema perifolicular, o pequeña hinchazón
alrededor del orificio de salida del
tallo piloso. Es poco intenso y remite
al día siguiente. Este tipo de
enrojecimiento es indicativo de que el
tratamiento ha sido eficaz.
-
Eritema o ligero enrojecimiento de la
piel (parecido al que aparece después de
una depilación con cera o después de
haberse expuesto al sol o a rayos UVA).
-
Por otra parte, muy ocasionalmente,
puede producirse algún cambio en la
pigmentación de una zona localizada
(hipo o hiperpigmentación), efecto que
por regla general es transitorio ya que
cuando se lo trata adecuadamente remite
al poco tiempo.
-
En algún caso muy aislado, puede darse
el caso de alguna quemadura superficial
que con los cuidados necesarios, según
se ha podido comprobar, no tiene mayores
consecuencias.
Para empezar,
una vez al mes o cada dos meses, según la
zona a tratar. Posteriormente el intervalo
entre sesión y sesión se va ampliando a
medida que el pelo disminuye. Los ciclos de
crecimiento varían. Los folículos están
activos durante un tiempo y luego en reposo.
Es en la fase anágena, o ciclo de
crecimiento, cuando el haz de luz destruye
los folículos.
Entre sesiones se puede rasurar la zona pero
no arrancar el pelo de raíz con cera o
pinzas. Lo importante es observar las
instrucciones que indique el profesional en
cada caso.
El tratamiento está a cargo de personal
cualificado en estética o sanidad, y
especializado en fotodepilación con láser y
luz pulsada intensa, que se mantiene al
tanto de avances terapéuticos y técnicos
haciendo cursillos anuales de actualización.